
Irma Grese, La Nazi Condenada
Conocida como el "Angel de Auschwitz", Irma Grese fue la mas cruel supervisora de prisioneros de la SS alemana en dicho campo de concentración. Fue una de las mas notorias criminales nazis, siendo juzgada durante los juicios de Nüremberg y sentenciada a muerte.
A los 19 años ya se encontraba como supervisora en el campo de concentración de Revensbruck. Y en 1943 fue transferida a Auschwich, donde fue llamada irónicamente “el ángel de Auschwitz” por su crueldad. Tenía a su cargo a 30.000 prisioneras judías, en su mayoría polacas y húngaras.

Irma Grese.
Al finalizar la guerra, en 1945, fue arrestada y se la acusó de asesinato y tratamiento enfermizo hacía las prisioneras. Se declaró inocente de sus cargos, pero muchos testigos declararon acerca de los golpes, malos tratos y tortura que sufrieron. Además de los disparos arbitrarios y a sangre fría que realizaba entre las reclusas. La selección de prisioneras al azar para las cámaras de gas, y también destacaron el placer que sentía ante tales actos de crueldad.

Y es que al hambre, el frío, el trabajo agotador, el hacinamiento, la suciedad extrema, y las enfermedades, se unía el sadismo emanado de miembros de las SS y de sus subalternos. El recluso podía ser utilizado como conejillo de Indias en experimentos médicos, ser objetos de castigos corporales como la flagelación, resultar asesinado sin motivo aparente o verse sometido a excesos de tipo sexual.

Irma fue una de las principales reos en el juicio a los criminales de guerra de Belsen, realizado entre septiembre y diciembre de 1945. Los sobrevivientes de los campos que testimoniaron, la acusaron de asesinatos y torturas. Siempre usando pesadas botas, látigo y pistola, entre otros actos Irma era conocida por lanzar furiosos perros hambrientos encima de los presos para devorarlos, asesinar internos a tiros a sangre fría, torturas a niños, abusos sexuales y palizas sádicas con látigo trenzado hasta provocar la muerte de las víctimas.
En su alojamiento después de la captura del campo, fueron encontrados abajures con las cúpulas hechas de piel humana, de tres prisioneros judíos asesinados y despellejados por ella misma.
Irma Grese, esta joven guardia de Auschwitz, solía buscar mujeres judías de buena figura con la intención de destrozarles los pechos a latigazos. Después, las víctimas eran llevadas a una reclusa doctora para ser objeto de una dolorosa operación, episodio que era contemplado por Irma Grese considerablemente excitada.
Pese a la crueldad de los hechos, la administración de Auschwitz jamás interfirió en las actividades de Grese y tal pasividad fue general en las SS ante acciones similares. Solo de manera excepcional se produjo el traslado de algunos guardianes pero en estas decisiones no primaron criterios de humanidad sino de utilitarismo económico.
La prisionera rusa Luba Triszinska declaró que “Cuando las mujeres caían, rendidas por el trabajo, Grese solía lanzarles los perros. Muchas no sobrevivían a estos ataques”.
Gisella Pearl, médico de los prisioneros observó que “Grese gustaba de azotar con su fusta en los senos a jóvenes bien dotadas, con el objeto de que las heridas se infectaran. Cuando esto ocurría, yo tenía que ordenar la amputación del pecho, que se realizaba sin anestesia. Entonces ella se excitaba sexualmente con el sufrimiento de la mujer”
Isabella Leittner y Olga Lengyel informaron de que “Irma Grese tenía aventuras bisexuales y que en los últimos tiempos había mantenido romances homosexuales con algunas internadas.
Helene Klein explicó que “Grese “hacía deporte” con los internos, obligándolos a hecer flexiones durante horas. Si alguien paraba, Grese le golpeaba con una fusta de equitación que siempre llevaba consigo”
Gitla Dunkleman y Dora Szafran testimoniaron “haber visto a Grese pegando a los internos”
Klara Lebowitz declaró que “Grese obligaba a los internos a permanecer en formación, durante horas, sosteniendo grandes piedras sobre sus cabezas”
Gertrude Diament e Ilona Stein sostuvieron que “Grese era también responsable de la selección para las cámaras de gas en Auschwitz”.
Helene Kopper contó que, durante su estancia en el comando de castigo, “Grese había sido responsable de, al menos, 30 muertes diarias”
"Por aquel entonces, las "selecciones" eran llevadas a cabo por las más altas jerarquías femeninas del campo, Hasse e Irma Griese. Los lunes, miércoles y sábados, duraban las revistas desde el amanecer hasta que expiraba la tarde, hora en que tenían ya completa su cuota de víctimas.

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